La dicotomía de 4.º de ESO y los PFI
Hace pocas semanas, el Diari de l’FP lanzaba a los sindicatos del sector educativo la siguiente propuesta de debate: la dicotomía en 4.º de ESO, ¿aprobar a aquel alumnado que va más justo o encaminarlo hacia un Programa de Formación e Inserción (PFI)?
Es una pregunta pertinente que planea sobre la evaluación, al final de la ESO, del alumnado que menos se ha identificado con el modelo escolar de aprendizaje. En principio, la respuesta parecería relativamente sencilla: se evalúan con el máximo rigor los aprendizajes alcanzados por cada chica o chico, se tiene en cuenta la mejor orientación para ella/él y se le dirige a la opción educativa que se considere más adecuada. En la práctica, la decisión es algo más complicada.
La doble salida al final de la ESO —los que aprueban y los que no, los que obtienen el graduado y los que no— y las dificultades históricas para dar una alternativa digna de tal nombre a los “suspensos”, añaden una carga de trascendencia excesiva a la decisión. A menudo parece que el estudiante que no obtiene el graduado se encamina hacia un camino demasiado difícil. No obstante, la evolución de los PFI en los últimos años permite aliviar el peso de esa trascendencia y ofrece una buena opción para aquel alumnado que no alcanza la graduación en la ESO, de manera que puede facilitar las decisiones del profesorado en su evaluación.
Pero todavía hay muchas cosas que deben mejorar en los PFI. Sin voluntad de entrar en polémica con las opiniones expresadas por los representantes sindicales, desde OPINA FP queremos aportar nuestro punto de vista en relación con los PFI y con el siempre complejo tema de qué ofrecer después de la ESO al alumnado que no se gradúa.
El equipo de OPINA FP tuvo la oportunidad de trabajar este tema hace apenas un par de años. El resultado de nuestra investigación fue publicado por la Fundación Jaume Bofill: “Los Programas de Formación e Inserción y las administraciones locales” (Barcelona, enero de 2024). Nuestro estudio se llevó a cabo a partir de trabajo de campo y consultas con diferentes responsables y técnicos de algunos ayuntamientos catalanes, así como con profesorado y equipos directivos de distintos institutos públicos. El estudio identificaba los principales puntos débiles de los PFI:
- su estructura inestable, pese a su origen ya lejano en los Programas de Garantía Social establecidos por la LOGSE de 1990;
- un encaje débil en el sistema educativo, en el que los PFI constituyen una especie de ángulo muerto entre la ESO y los estudios secundarios no obligatorios;
- las dificultades para estabilizar su financiación. El déficit de recursos económicos ha sido crónico a lo largo de los cursos, pese a los esfuerzos presupuestarios de los últimos años;
- una oferta insuficiente y desigual en el territorio, particularmente en las áreas metropolitanas y también en las comarcas con baja densidad de población;
- una oferta en crecimiento pero con problemas de eficacia interna. A pesar del aumento de la oferta en los últimos cursos, aún se registra un índice bajo de superación del PFI. Siguen siendo demasiados los jóvenes sin la cualificación académica y/o profesional necesaria para garantizar su acceso adecuado a la vida adulta y activa;
- una red institucional poco aprovechada. A pesar de la implicación de muchas administraciones locales y de la existencia de experiencias exitosas de colaboración entre ayuntamientos y centros educativos, estas responden demasiadas veces a iniciativas personales. No existe un acuerdo marco estructural entre el Departamento de Educación y Formación Profesional y los ayuntamientos que las refuerce y asegure su continuidad en el tiempo.
El estudio planteaba una serie de medidas y acciones para resolver los problemas enunciados y mejorar el rendimiento de los PFI:
- configurar los PFI como una opción profesionalizadora para los no graduados en ESO, a fin de mejorar la motivación de los jóvenes por la educación y la formación permanente. Iniciar a los jóvenes en el mundo del trabajo como incentivo para este grupo con poca predisposición académica;
- aproximación al mundo del trabajo y de las profesiones, realizando prácticas en empresas (considerar la posibilidad de una beca-salario para jóvenes en situación de necesidad económica), junto con una intensa acción tutorial de orientación y acompañamiento;
- una nueva configuración de los PFI que suponga:
- culminar su encaje en el sistema educativo, incluyéndolos en los mismos procedimientos de planificación y gestión que el resto de la FP;
- establecer con precisión los perfiles profesionales de referencia, definiendo especialidades que, a partir de un primer nivel de cualificación, permitan desarrollar itinerarios laborales sectorialmente polivalentes;
- considerar las acciones de orientación y acompañamiento como un componente esencial, con la misma consideración que las de formación;
- generalizar la Formación Dual como un elemento de los PFI especialmente atractivo para estos jóvenes. Incluir un contrato, bonificado si es necesario, para facilitar una primera experiencia laboral que favorezca una posterior inserción plena en el mercado de trabajo;
- centrar plenamente a la administración educativa en la responsabilidad de la financiación, planificación, gestión y evaluación de los PFI, con la colaboración necesaria y prevista de las administraciones locales en la financiación del sistema para ajustar la oferta al territorio, a sus necesidades y especificidades.
Otra medida destacada sería fomentar las redes de cooperación local, procurando:
- disponer de una información detallada y personalizada, cuando sea necesario;
- coordinar las acciones de iniciativa municipal de lucha contra el abandono escolar prematuro con los institutos y centros educativos;
- desplegar un trabajo colaborativo entre centros y servicios locales capaz de establecer sinergias;
- coordinar eficientemente los diferentes servicios municipales (educación, juventud, servicios sociales, promoción económica…);
- establecer alianzas permanentes, a nivel institucional y territorial; promover acuerdos estables de cooperación entre el Departamento de Educación y las administraciones locales que aseguren y den continuidad a tres elementos clave: información, coordinación y trabajo colaborativo.
Igualmente, es necesario mantener y, si es preciso, ampliar el crecimiento de la oferta, aumentando el número de grupos de oferta pública en unos 25 anuales durante el próximo quinquenio y en unos 15 o 20 los subvencionados. También es necesario garantizar el acceso de toda la demanda potencial en todos los territorios, así como establecer becas de movilidad para los jóvenes de zonas de baja densidad. Todo ello para mejorar los resultados de los PFI, tanto en lo que respecta al número de jóvenes que logran una continuidad formativa como a los que acceden al mercado de trabajo.
Todas las medidas y acciones mencionadas requieren el establecimiento de dos condiciones imprescindibles, sin las cuales no será posible una mejora cualitativa y cuantitativa de los PFI:
- Estabilizar el sistema de financiación, incluyendo los recursos necesarios en los presupuestos del Departamento de Educación y Formación Profesional. Hay que partir de la base de que los PFI son una oferta de formación profesionalizadora para los no graduados en ESO y que, como tal, forman parte del conjunto de la FP inicial.
- Encaje en la educación postobligatoria. Descartamos la actual FP de Grado Básico, heredera de la FP básica establecida por la LOMCE, por dos motivos: nace marcada por una intención segregadora y, en general, afecta a jóvenes menores de 16 años, es decir, sin edad laboral. Explorar y aprovechar las alternativas de la LOIFP para incorporar los PFI en la estructura de la FP nos parece una opción que facilitará mejores resultados.
Xavier Farriols, Francesc Colomé, Josep Francí y Oriol Homs.
Publicado en su versión en catalán en el Diari de l’FP (26/02/2026). Enlace https://diarifp.cat/el-dilema-del-4t-deso-i-els-pfi/